Santo Tirso tenía una ermita donde se veneraba al lado del rio Orbigo, en el conocido “Puente de Alija”. Hoy todavía se pueden observar sus ruinas. Era tan arraigada la fiesta que ese día los vecinos de todos los pueblos cercanos y lejanos, incluso venía gente de La Bañeza, uncian las vacas o bueyes al carro y de madrugada salían hacia la ermita. Según cuentan, antes de 1938 era la fiesta de más renombre de todo el contorno.

En general, parece que iba toda la família, se reunían por grupos familiares y pueblos, comían bajo las encinas lo que llevaban y era un día de diversión y descanso. Por la mañana, a primera hora se celebraba la misa en honor al Santo. Los más devotos recorrían el camino andando y los que hacían promesas descalzos.Al llegar a la ermita tenían que pasar “por el agujero de Santo Tirso” como bendición del Santo. La sala de los exvotos parece que era grande y llena de agradecimientos. En ella se dejaban los “recuerdos” al Santo por los favores concedidos.

Entre las diversiones que existían cuentan el baile con dulzaina, la feria con dulces, el juego de pelota en la pared de la ermita, el barco con maroma que cruzaba el rio de un lado al otro, etc. En 1936 la romería se realizó en Pozuelo. Durante la guerra hubo problemas para celebrarla. Después desapareció, principalmente por que se quiso llevar la fiesta a Altobar, según cuentan. Los que nos adelantan en años de vida, todavía algunos, se atreven a cantar canciones especiales de ese día.

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